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El espíritu de cuerpo ¿Se enseña, se construye? ¿Cómo hacemos para que nuestro cuartel se respire y se viva como tal?

Si bien solemos asociarlo equivocadamente como sinónimo de compañerismo, creo es el pilar de cualquier Asociación de Bomberos y es necesario para lograr una buena convivencia, un excelente clima de trabajo así como el éxito en nuestras operaciones. Pero... ¿de que formas podemos lograr que este estado grupal funcione y se viva en nuestros cuarteles?



En cada grupo de bomberos, diariamente, se encuentran mezcladas diferentes jerarquías con sus diferentes formas de pensar y entender nuestra profesión. Hay que tener en cuenta que esas diferencias pueden fragmentar la unión del grupo y generar conflictos. Construir espíritu de cuerpo a partir de la diversidad es un desafío, pero esos mismos contrastes pueden ser orientados para que confluya en un propósito común. Al fin y al cabo, compartimos la misma historia y el mismo ideal de servicio que nos une como parte de una asociación.


Hay muchas definiciones sobre qué es el espíritu de cuerpo.  La que a mi me resultó más completa es la desarrollada por el suboficial Mayor de Marina Chilena  Carlos Barrientos Valderrama (enlace al texto). El lo define como “La capacidad de manifestar sentimientos y acciones que promueven la solidaridad y los vínculos de armonía y cohesión, generando una corriente de apoyo y respaldo entre sus miembros, renunciando a los intereses personales en beneficio de la institución.”


Esta frase creo que explica excelentemente bien que no se trata solo de asistir a emergencias, sino de explicar  la arquitectura humana que sostiene a quienes lo hacen (un grupo de bomberos unido por un propósito que trasciende a cada persona).


Ahora bien. ¿Qué significa esta frase?


Frase

Significado 

“La capacidad de manifestar sentimientos y acciones que promueven la solidaridad y los vínculos de armonía...”

Que tenemos que ir de la intención a la acción. No alcanza con "sentirse" parte del grupo; hay que demostrarlo, hay que hacer cosas por otros. 

“...generando una corriente de apoyo y respaldo entre sus miembros...”

Que el espíritu de cuerpo es como una red de seguridad. El respaldo es saber que, si alguien comete o está por cometer un error o cae en el cansancio, hay otros bomberos  listos para apoyarlo.

“...renunciando a los intereses personales...”

Este, creo yo, es el punto más difícil. Es comprender que hay que dejar de lado el “yo” (el deseo de figurar, de tener la razón, etc.) "nosotros", es decir, por el bienestar del grupo.

“...en beneficio de la institución.” 

El fin supremo es la institución (el cuartel). Es hacer lo correcto, de la manera correcta por las razones correctas para que nuestras instituciones respondan con excelencia a la sociedad cuando nos necesiten.

Como mencioné antes, mucho del espíritu de cuerpo tiene que ver con las conductas y actitudes que tenemos hacia otros en lo cotidiano del cuartel, dentro de las paredes de nuestra asociación y tiene mucho que ver con cómo nos relacionamos y vinculamos con nuestros compañeros/as. Pero por la naturaleza de nuestro trabajo, también se construye mucho en la emergencia.


 Un espíritu de cuerpo que se construye desde lo vivido en las emergencias.


“Rostros teñidos de carbón, donde el blanco de los ojos resplandece, donde el cansancio está impreso en el gesto y un ligero temblor revela que el frío comienza a invadir las entrañas mismas. Los rostros de transpiración quedan dibujados en la piel al trazar surcos sobre el tizne. La pequeña luna que se asoma a esas horas de la madrugada, hace notar la presencia de la dotación y da brillo a las cintas reflectivas del traje forestal. A medida que Selene se asoma entre el humo, cada vez más disperso y, como pidiendo permiso a los cerros, empiezan a verse las franjas brillantes del grupo que, agotado, parece ya no tener fuerzas para nada más. Entonces, individuos reducidos a unos puntos resplandecientes comienzan a agruparse, en busca de sosiego, o al menos de la presencia de alguna otra alma que comparta sensaciones similares”*.

*Fragmento del libro “Bravo Victor” de Andrés Zapata 


¿Quién no ha sentido algo o vivido alguna escena  así en alguna emergencia? Este relato explica excelentemente bien con palabras, algo que yo no podría haberlo descrito mejor, y que me ayuda a desarrollar mi idea.


Hay situaciones que nos llevan a vivir momentos cítricos, decisiones difíciles, maniobras rápidas, largas horas de trabajo en alguna emergencia en una ruta por algún accidente o en el medio de un incendio de campo o bosque … pero codo a codo con un grupo de hombres, mujeres y máquinas/herramientas, haciendo lo que sabemos hacer  y que no todos pueden entender y solo lo sabe quien vivió eso puede comprender un poco esa sensación…  Lo que se cuenta en relato donde esos “rostros teñidos de carbón” no es solo signo desgaste físico. Se cae la identidad individual (nombre del bombero, jerarquía, historia personal) y emerge otro sentido de identidad: la de pertenecer a un grupo, un equipo que atraviesa lo mismo. No es el cansancio, la tristeza o el dolor en sí lo que sostiene al grupo, sino el para qué y el con quién.


Esa sensación al terminar o al estar en un periodo de descanso para continuar luego trabajando en la emergencia. Cuando el agotamiento físico llega a su límite, como describe el relato de “los rostros tiznados bajo la luna”. Allí, lo que mantiene la unión, no es el reglamento, las disposiciones de la Jefatura o leyes,  sino la identidad compartida, quedando en ese momento, cualquier diferencia de lado. Estamos allí y somos parte de un mismo equipo. Todos compartiendo las mismas dificultades, habiendo vivido el mismo riesgo. Habiendo compartido ese momento tan importante para nuestra vida profesional. Se crea así un vínculo especial entre nosotros, que solo los bomberos entendemos y que recordaremos con el paso de los años con  los bomberos con quienes se había compartido esa  experiencia entre mate y mate.


El espíritu de cuerpo creo que está allí, por todos lados. Presente entre los camiones, entre el personal en una emergencia sin ser vista con los ojos, pero allí está, en los actos, en los hechos. Allí nace, en mi opinión, lo  más puro de este. El cual es uno de los combustibles espirituales, anímicos que nos impulsan. La identificación con los compañeros de emergencia o con el resto del Cuerpo Activo, crea un sentimiento muy fuerte de compromiso y de responsabilidad mutua, haciendo el esfuerzo con la exigencia necesaria de todos para cumplir con lo requerido en la intervención. Toda situación personal externa a ese momento de la emergencia, son dejadas de lado  para ser suplantadas por el espíritu de cuerpo que convierten a cada bombero en una sola dotación, en LA DOTACIÓN.  


Entonces, respondiendo a la pregunta si esta  ¿Se enseña o se construye?


Considero que tiene características de ambas. Porque no se trata solamente de estar en un aula de capacitación y pasar diapositivas sobre ética, moral vamos a pensar que las personas van a vivir y sentir el espíritu de cuerpo, no alcanza con creer que con clases teóricas se logrará. Ni porque le digan a alguien que tiene que vivir en camaradería va a ser compañero o solidario con los demás.


Investigando sobre cómo se construye el espíritu de cuerpo en otras fuerzas de seguridad, me encontré con el coronel Ardant du Picq (militar y pensador francés) fue uno de los primeros que empezó a escribir y a hacer estudios de la moral en el combate.


El decía que para que el espíritu de cuerpo vaya más allá de la simple camaradería, debe estar apoyado en tres pilares que él consideraba esenciales para lograr que una unidad haga su trabajo bajo presión (las Imagenes fueron creadas con I.A para representar y resumir lo escrito):


Compartir una doctrina: Para Ardant el entrenamiento práctico y técnico no era sólo buscar la eficacia en el campo. Al momento de trabajar en equipo se creaba un lenguaje común (todos sabemos lo mismo y lo mismo es mucho, podemos cumplir muchas funciones y lo sabemos hacer bien). Saber que el otro operará una línea de ataque al incendio, o utiliza las herramientas aplicando las técnicas con la misma precisión que uno mismo lo haría elimina la incertidumbre y la desconfianza en los integrantes del equipo.



Tener símbolos y tradiciones compartidos de respeto: Para Ardant, los símbolos (insignias, uniformes como el estructural o el casco) son como anclajes psicológicos. El bombero sabe que en el escudo de su cuartel o en los nombres de sus cuarteles en la espalda del chaquetón, lleva la herencia de aquellos que lo antecedieron, lleva un nombre del que se tiene orgullo. Lleva con el, un elemento que representa todo lo el grupo es. Lleva indumentaria con historia y tradición. Y un poco del respeto a esa tradición e historia hay que enseñarla, hay que transmitirla de generación en generación de bomberos.



Tiene que haber un sacrificio mutuo: Para él, el espíritu de cuerpo florece en la adversidad en los momentos críticos y difíciles porque es allí donde la lealtad se vuelve una moneda de supervivencia. Es decir,  para que nos vaya bien todos tenemos que poner Nuestro esfuerzo,  Para volver a casa sanos y salvos todos tenemos que cuidarnos y dar lo mejor de nosotros.



El espíritu de cuerpo nace entonces, en las prácticas, en las emergencias. Se construye mientras se estamos reacondicionando los materiales y las unidades a las tres de la mañana después de un incendio grande mientras unos hacen mates, o mientras se procesa un hecho difícil en grupo después de una intervención. Confiando en que un compañero está está haciendo lo  correcto en otro sector de la emergencia, porque sabe lo que hace. Se construye, creo,  sobre el respeto mutuo y en la ausencia (o reducir un poco) el ego.


El espíritu de cuerpo también tiene un lugar en la enseñanza: En las escuela de cadetes o de aspirantes los instructores deberían conducirlos en un sentido en donde valoren  la importancia de trabajar juntos y  sin divisiones.  Hace falta que este tenga un lugar importante y sea tratado en los momentos de la formación inicial en los primeros años de la vida del cadete o aspirante a bombero en formación. Allí se plantan las semillas del respeto a institución, a las jerarquía pero por sobre todas las cosas, la historia y los valores que son necesarios guardar en nuestro interior.


Para finalizar


Si en el cuartel hay “camarillas” entre bomberos, competencias de las malas, si se arman subgrupos que funcionan por relaciones convenientemente amiguistas para sacar algún tipo de ventaja o provecho por sobre otros. Si ese personal con mucha experiencia e historia en la institución humilla, desmotiva, desvaloriza al bombero  nuevo en vez de enseñarle, o si el nuevo cree que ya lo sabe todo, el espíritu de cuerpo se rompe. Y un equipo roto/fracturado  adentro del  cuartel es un equipo que puede presentar riesgos en la emergencia. 


El espíritu de cuerpo es, creo yo, lo que nos permite ir a cualquier tipo de emergencia (por más difícil que sea) y volver. Es el hilo invisible que nos une con los demás y que hay que cuidarlo. Porque al final  de la emergencia o del día, cuando los camiones se apagan en los playones, los EPP se acomodan en nuestras taquilla, y volvemos a casa, lo único que queda somos nosotros. La persona con sus valores debajo del chaquetón, debajo de su piel.


Así que, estimado bombero que ha llegado hasta aquí leyendo ¿Si crees que no hay mucho espíritu de cuerpo en tu cuartel, ¿Qué estás haciendo vos para cambiar esa situación en tu asociación?


me gustaría conocer tu opinión o tu punto de vista,  algunas ideas para fomentar el espíritu de cuerpo.  Escribí en la caja de comentarios o en el chat para poder debatir sobre este tema.


Muchas gracias por leer y reflexionar conmigo. Este artículo fue un poco pensando en un gran mentor mío, Sgto 1° (R.E) Alberto  Alecio del cual, muchos de los valores y aprendizajes que llevo conmigo, fueron transmitidos con mucho afecto por el, muchos años que hemos compartido juntos. Gracias Beto.


Gracias a todos por leer.


Sargento Edgardo Reina




Bibliografía y enlaces consultados que se ha tenido como referencia :


Subof. My. Carlos Barrientos Valderrama, REVISTA DE MARINA, e-ISSN: 0719-4129


Ardant du Picq :





 
 
 

2 comentarios


betoalecio
betoalecio
hace 15 horas

NO había llegado al final del artículo...gracias...con los ojos llenos de lágrimo (y no es por el humo)

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betoalecio
betoalecio
hace 19 horas

Cuanta gente se suma a compartir tus propuestas querido Edgardo. Gracias por tu entrega permanente. Te quiero mucho camarada - amigo -

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